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La mayoría de los
animales amazónicos son extremadamente
tímidos y difíciles de ubicar, especialmente
en el día por que la mayoría de ellos son
nocturnos.
Sin embargo, al observar cuidadosamente a lo
largo de los senderos podrá descubrir los
rastros que dejan a su paso; huellas,
marcas.
Caminando cerca a la quebrada de Gallocunca
(trocha 1), podrán ver a lo largo de las
orillas lodosas huellas de nutrias,
caimanes, venados, tapires, y sajinos.
Para ubicar a los animales durante el día,
debemos tratar de hacer el menor ruido
posible y detenernos frecuentemente a
escuchar. De vez en cuando le será posible
localizar por su llamado o por el sonido que
hace al correr cruzando el terreno o verlo
moverse por encima de las ramas.
Hacia el final de cada trocha a lo largo de
las orillas del río cercanas al albergue hay
un área de bosques secundarios. Este tipo de
bosque es medianamente reciente (fue talado
para la agricultura unos 20 años atrás) y es
dominado por algunas especies de árboles de
rápido crecimiento tal como la balsa,
cecropia y apeiba (peine de mono). La maleza
en este lugar es escasa y los rayos de sol
penetran directamente hasta el suelo.
Grandes parcelas de bambú y Heliconia
(flores paradisíacas de las aves) están bien
adaptadas a este tipo de bosque, logrando
florecer en estas áreas.
Por la noche el bosque toma una nueva
dimensión. Los sonidos de millones de
insectos hacen que la noche parezca viva y
con una buena linterna es posible echar un
vistazo al brillo de los ojos de muchos
animales nocturnos como arañas, ranas de
árbol, monos nocturnos, puerco espines
arbóreos y si tienen suerte la rata gigante
de bambú mas escuchada que vista! |